Pasaron los años desde el 2006 y durante ese tiempo fuimos aprendiendo y especialmente entendiendo que en genética uno puede conocer las 3 leyes de Mendel (Gregor 1822-1884) de la uniformidad, de la segregacionismos de los caracteres y la de la independencia de los caracteres, pero la realidad es que los genes son como un cubilete de dados jugando a la generala y tratando de conseguir una generala servida. El problema es que los genes no son 5 dados son mas de 22 pares de cada padre que se combinan aleatoriamente con solo el pequeño margen predecible de recesivos y dominantes lo que lleva a ¨adivinar¨ en algunos caracteres, cual es el % a esperar de ese carácter. Si a eso le agregamos que en la raza Arabe hay cinco características por las cuales se evalúa un ejemplar, es fácil predecir que cuando apuntamos a un par de características eligiendo el padrillo elegido, no hay garantia genética que se desacomoden las otras 3. ESO ES LO FASCINANTE DE CRIAR. Uno nunca sabe lo que nacerá y siempre es frustrantemente diferente a lo esperado. Una advertencia importante que me gusta trasmitir a los que exponen en shows y es que cuando un criador obtiene un Gran Campeon, no tiene que creer que ha logrado un PADRE de HARAS y usarlo como tal. Un Gran Campeón es ese dia, contra esos otros padrillos y con ese o esos jueces. Otro dia, con otros ejemplares y otros jueces, seguramente sera calificado diferente. Esto nos lleva a concluir que la elección de un padrillo que uno considere un padre de haras, debe ser una elección muy analítica y con evaluación de la performance de ese padrillo en su vida reproductiva. Que produzca campeones en otras latitudes y otras genéticas, no implica que producirá lo mismo con nuestra genética materna. En mi concepto un padrillo por mas renombrado que sea solo generara el 1 o 2% de ejemplares mejorados. Cuanto mas famoso un padrillo y con publicaciones de ejemplares ganadores solo indica que se ha usado en muchas montas por año y hay que saber discernir que esa cantidad en relación a su cantidad de servicios, estadísticamente cumple con mi concepto del 1 o 2 % de superlatividad.